Tour cantinero: El Dux de Venecia

El Dux de Venecia no solo es la tercera cantina registrada en la Ciudad de México y la única donde vas a poder tomarte una Prodigiosa o un Limón, las dos bebidas de la casa. Es desde hace muchos años la más famosa y concurrida de la alcaldía de la hormiga colorada: Azcapotzalco.

Chucho y Chebo llevan décadas detrás de las puertas del Dux atendiendo a la clientela más diversa. Desde la pareja que tiene media vida llegando cada domingo a echarse su pancita o sus tacos de cochinita, hasta el carnicero que no se quitó la bata cuando cerró su changarro y le cayó a matar la cruda.

Aquí, si llegas y no encuentras mesa, seguro a alguien le va a sobrar un lugar en la suya y la invitación está implícita: puedes sentarte. Así fue como conocimos a José Luis y a Adolfo. Estos dos personajes recurrentes del Dux nos contaron por qué no dejan de venir a este lugar.

“Aquí la gente es muy tranquila, yo tengo más de treinta años viniendo y nunca he visto una pelea…”

Adolfo viene al Dux y lo que él busca es un desestrés después de la chamba.

– ¿Vienes seguido, Adolfo?

– Antes sí, diario venía a echarme un taco y un whiskito o una hierbabuena. Ahora ya vengo menos, una o dos veces por semana.

– ¿Hay algún día que te guste en especial para venir?

– Cuando hay partido de la Champions.

José Luis viene los domingos después de misa a tomarse dos copitas y a pasar un buen rato. “Siempre te encuentras algún conocido y te quedas platicando. Cuando hay partido también me gusta venir”. José y Adolfo se conocieron aquí y cada que coinciden comparten uno o dos tragos.

– ¿Cuál es tu mejor recuerdo aquí en el Dux, José Luis?

– No pues la verdad muchos. Pero creo que fue el año pasado, cuando la cantina cumplió cien años. Se puso a todo dar el ambiente, dieron birria y regalaron gorras.

El Dux tiene otro gancho infalible, desde hace décadas, de lunes a sábado hay 2 x 1 en el copeo de licores y como en muchas de las mejores cantinas, la botana es gratis. La comida varía, por ejemplo, los lunes son de caldo de oso –caldo de res con verduras-, los miércoles de pozole y los jueves de caracoles al mole. Durante todo el día, las puertas de vaivén se balancean, recibiendo y despidiendo a propios y extraños, a frecuentes y nuevos.

Lo que hace al Dux seguir en pie a más de cien años de su apertura, y del eterno dos por uno que solo descansa los domingos, es la atmósfera que hay dentro, son los personajes que le dan vida a la cantina y aunque sea la primera vez que llegas, seguro te vas a sentir bienvenido.