Dos destilerías de culto reabrirán sus puertas

Los amantes del whisky están de fiesta desde la semana pasada, pues Diageo, líder mundial en el segmento de bebidas alcohólicas premium, anunció la semana pasada su plan para volver a poner en operación dos viejas destilerías, muy famosas por sus increíbles whiskies singles malts: Port Ellen y Brora.

Por su parte, Port Ellen fue inaugurada en 1824 por Alexander Mackay, en la costa sur de Islay, pero tras doce años, pasó a las manos de John Ramsay, un joven emprendedor con buenas conexiones en la región. La destilería estuvo en poder de los Ramsay hasta 1920, cuando fue vendida a Port Ellen Distillery Co., propiedad de John Dewar y, un nombre conocido, James Buchanan.

Esta unión significó que Port Ellen se convirtiera en parte de DCL en 1925. Poco después, en 1930, sería la primera vez que sus alambiques dejarían de funcionar, hasta 1967.

Para los años 80, ya muy decrecida por el auge de otras regiones y categorías, recibió el golpe final de la crisis de consumo de whisky. En 1983, se cerró definitivamente, a pesar de que su single malt era muy especial por ser muy ahumado —estaba añejado en barricas de roble de doble uso, por lo que prescindía de un fuerte sabor a madera—, solo era el favorito de expertos.

Brora es una malta de culto originaria de highlands. Cada año Diageo en su programa de Special Releases, lanza botellas únicas con este whisky. Fue fundada en 1819 por el Marqués de Stafford y era conocida originalmente como Clynelish. Logró asentarse hasta que estuvo en manos de George Lawson, quien fue su propietario de 1846 a 1896.

Después de varios duelos, fusiones empresariales y guerras, en 1930 quedó en poder de DCL. Y no fue, sino hasta pasada la Segunda Guerra Mundial, en 1967, que esta destilería creció y comenzó su auge, por aquel momento la parte que fue agregada se le llamó Clynelish 2; sin embargo una legislación de 1975 que prohibía la repetición de nombres, obligó a que se llamara Brora. Finalmente cerró en 1983, dejando un gran hueco entre sus fanáticos.

La inversión para reabrir ambas destilerías será de 35 millones de libras esterlinas y se prevé que para el 2020, los viejos alambiques vuelvan a producir los mejores singles malts del mundo.

El Dr. Nick Morgan, jefe de whisky de Diageo, quien fue clave en la construcción de la excelente reputación de estos whiskies, gracias a la recuperación de barricas con esos destilados en el programa Special Releases, dijo: “Este es un momento excepcional en el whisky escocés. Port Ellen y Brora son nombres que tienen una resonancia única y poderosa entre los amantes del whisky en todo el mundo. La oportunidad de devolver a la vida a estas destilerías perdidas es tan rara y especial como el espíritu por el cual son famosas”.

Antes, muy pocas personas tenían la oportunidad de probar estos whiskies, pero esta decisión hará posible que lleguen a nuevas generaciones, cada vez más interesadas por los sabores ahumados.