¿Qué son los whiskies sin edad?

“Renovarse o morir”, hace algún tiempo la industria del scotch se enfrentó a este dilema ante la enorme demanda de este destilado en el mundo. Una de las soluciones que encontró fue la producción de whiskies NAS Non aged statement (sin declaración de edad).

Las estrictas leyes que regulan la industria han generado un campo de acción bastante corto para la innovación. Hay productores que han sido censurados por experimentar con mezclas de maderas para armar una sola barrica, o quienes han sido desestimados por utilizar métodos de envejecimiento acelerado a nivel molecular, en contra de la normativa actual.

Hace poco, la industria escocesa sufrió una crisis de escasez de whisky añejado 12 años, debido a la gran demanda por botellas con esa edad. Antes de ese hecho, el mensaje de las marcas era claro: la edad importa. Incluso tiempo atrás era un síntoma de orgullo ante otras categorías de destilados envejecidos, como el cognac o el ron, que no muestran la edad en sus etiquetas.

La solución fue simple, usar la categoría NAS (Non aged statement), o whiskies sin denominación de edad, en la cual se permite mezclar maltas o granos de diversas edades donde lo más importante es el perfil organoléptico desarrollado por el master blender. La justificación de las empresas fue que necesitaban ganar tiempo con destilados muy jóvenes, mientras otros whiskies, en proceso de maduración, alcanzaban mayor edad.

La categoría NAS no es nueva, sin embargo, se ha desarrollado durante los últimos años ante la necesidad de embotellar más rápido más litros de whisky. Hay quienes la consideran una bendición, mientras que otros la ven como el enemigo en casa. Ambas partes tienen razón.

Por un lado, están las destilerías que prácticamente basan sus innovadoras mezclas en esta categoría. Por ejemplo, Compass Box Whisky utiliza whiskies muy viejos y otros muy jóvenes haciendo combinaciones tanto extraordinarias como escandalosas —la Scotch Whisky Association (SWA, por sus siglas en inglés) le prohibió indicar en la etiquetas las edades y cantidades de los whiskies de sus mezclas—; Douglas Laing embotella blended malts regionales con el carácter de su zona de procedencia y año con año sus empaques son muy premiados; o Ardbeg, que tiene un séquito de fieles consumidores de sus costosas ediciones limitadas NAS súper premium.

Por el otro lado, están varias de las marcas más conocidas en el mercado creando whiskies NAS. Utilizan nombres que van de la mano con las estrategias de marketing y justifican precios elevados con el packing y el storytelling, mientras ofrecen mezclas de whiskies jóvenes poco estructurados y faltos de redondez.

El whisky NAS continuará creciendo como categoría a la par de que la venta de scotch se siga disparando de forma global. A los consumidores nos corresponde entender si lo que estamos costeando corresponde con lo que estamos bebiendo. Cada quien decidirá cuando vale la pena pagar más por un whisky sin declaración de edad y cuando vale la pena invertir en una malta o mezcla añejada con declaración de edad. Al final del día no es cuestión de bolsillos, sino de satisfacción.