12 horas en Puebla

Es 5 de mayo y celebramos la batalla de Puebla con una visita a la ciudad “de los ángeles” (que según una leyenda fue trazada por ángeles). Es una fecha que recordamos solo porque no íbamos a la escuela primaria, y muchos sabemos que hubo una batalla importante en esa ciudad —en 1862 donde se derrotó a los franceses—; aunque con el tiempo esta celebración ha ido perdiendo importancia en nuestra memoria.

Por lo menos de este lado del “muro”, porque nuestros paisanos en Estados Unidos celebran el “Cinco de mayo” a lo grande, quizás se deba a que muchos de los inmigrantes mexicanos en el país vecino son originarios de Puebla. No lo sabemos, solo sabemos que hoy correrán ríos de tequila y sonará el mariachi.

Puebla es cuarta ciudad más grande de México, y fue una de las principales durante la Colonia, por su ubicación estratégica entre la capital y el puerto de Veracruz. Vale la pena visitarla.

Su centro histórico está lleno de iglesias barrocas y casonas coloniales, tiene un sello distintivo que es el uso de mosaico en sus fachadas. El Museo Amparo está dentro de un edificio de 1538 que fuera el primer hospital de Puebla, llamado San Juan de Letrán; fue remodelado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez en 1991, y más tarde, en el 2010, lo modernizó Enrique Norten. Cuenta con exposiciones temporales y una exhibición fija de objetos prehispánicos. Hay que recorrerlo de abajo hacía arriba y terminar con la terraza, que ofrece buenas vistas.

Después de turistear, la mejor opción para comer en el centro es El Mural de los Poblanos, dentro de una casa antigua con un gran patio. Es el más tradicional con degustación de moles y otros platillos típicos, pero elije el mancha manteles y hazle honor a la sobremesa con un whisky sin mezclar. Tip: sus margaritas son deliciosas.

La tarde es para visitar La Pasita (hazlo temprano porque cierra a las 5 PM). Esta licorería fundada en 1916 —antes llamada El Gallo de Oro— es muy famosa por su licor de uva pasa, llamado también Pasita. Don Pasito, el dueño del lugar, lo sirve en un caballito con un trozo de queso fresco y una pasa. Cuidado, no te dejes engañar por su tierno nombre.

Si logras salir de pie de La Pasita, es hora de cambiar de aires. Ve a Cholula. Puebla y Cholula son ciudades hermanas, una es la capital del estado, la otra reúne dos municipios: San Andrés y San Pedro. Antes de la Conquista, era un lugar de culto importante, después se retomaría como un centro para esparcir el catolicismo, por eso hay tantas iglesias. Hoy conserva una arquitectura sencilla colonial y muy colorida.

Actualmente, sus calles las conquistaron los estudiantes. En Cholula está la Universidad de las Américas (UDLA), una de las universidades más importantes del país. Y cuando se cierran los libros, comienza la fiesta.

Un obligatorio es el Bar Reforma, un pequeño lugar que conserva su esencia de cantina vieja, y también tiene su bebida peligrosa: la sangría. Sin embargo, ésta no es una simple combinación de vino tinto y limonada, le agregan vodka y tequila. Es un poco dulce, después de una puedes continuar con nuestro favorito: un whisky en las rocas.

Las opciones en Cholula son muchas, hay varios bares a lo largo de la calle 14 y a los alrededores del centro. Estaciona tu coche y no lo muevas, caminando puedes hacer un buen bar hopping.

¡Feliz 5 de mayo para los poblanos (y para los paisanos)!

Dónde:
Museo Amparo: Av 2 Sur 708, Centro, Puebla.
El Mural de los Poblanos: 16 de Septiembre 506, Centro, Puebla.
La Pasita: Avenida 5 Oriente 602, Centro, Puebla.
Bar Reforma: Calle 4 Sur 101, Centro, Cholula.

Foto de portada: Russ Bowling.