El Maverick le puso sabor a Monterrey

Maverick es el nombre con el que se conocía a las vacas sin raza en Estados Unidos. Se les llamó así porque Samuel Maverick, un texano intelectual decidió no marcar a sus animales. Y como ese ganadero independiente y sus vacas silvestres, “maverick” se convirtió en un sinónimo de rebelde.

En Monterrey, hay un Maverick, un bar que fiel a su nombre, es único y sigue sus propias reglas. Fue fundado en 2012, en el Centrito del municipio de San Pedro Garza García, y se ha convertido en un lugar obligado para quien visita o vive en tierras regiomontanas.

Tras su sexto aniversario, su mayor satisfacción es haber cambiado “la forma de beber en la ciudad y haber generado la cultura del fine drinking —con conciencia, conocimiento y sin exceso— a través de un diálogo en la barra”, pues en Maverick las ideas y sugerencias de los clientes son esenciales.

Otra inspiración son los clásicos, Bruno Vega, jefe de su barra, dice que, “no somos de coctelería molecular ni cosas por el estilo, creemos que la simplicidad es algo positivo a la hora de las creaciones”.

Maverick es “para los entusiastas de la mixología” y para todo aquel que quiera pasar una noche agradable llena de sabores. Para Vega, es importante que los “ingredientes acompañen al destilado sin que éste pierda sus características esenciales, que (los tragos) sean frescos y fáciles de entender para nuestros clientes, siempre muy bien balanceados y presentados”.

Su coctel insignia es el “Maverick”: Johnnie Walker Black Label, jarabe de especias, creado en casa, cítricos y una mezcal de té rooibos con cítricos y flores. “Con este trago jugamos más con nuestro ritual, la cristalería que usamos se hizo en conjunto con una artista local de cerámica, tiene un estilo y diseño que para nosotros representa a Maverick, es original y rebelde”.

La experiencia gustativa se completa —es también visual y olfativa— cuando sirven este coctel, decorado con canela flameada y un twist de limón amarillo.

El whisky es muy popular en Monterrey, por eso hay varias opciones en su menú “con diferentes ingrediente, sin que se pierda el sabor y las notas características de este destilado”. Por ejemplo, el “Granate”, con blended scotch whisky, una mezcla de manzana, cítricos y arándano; y el “Tanzanita”, con whisky irlandés, pepino, cítricos, ginger ale, decorado con chía y una lámina de pepino”.

A diferencia de los cocteles con whisky, tienen otros hechos con bourbon y rye, que están pensados “para aquellos que ya cuentan con un paladar desarrollado en esta categoría”. Y hacen honor a los clásicos preparando al pie de la letra un Old Fashioned, un Manhattan o un Sazerac.

Son tan detallistas, que inventaron el término Fixology. “Nuestro lema es: ‘Nadie se clava como nosotros’“. En esta barra hacen un gran trabajo previo para entregar experiencias, más que bebidas. “Todos nuestros cocteles cuentan con un perfect serve, es decir, su propia cristalería, decoración y ritual”.

Su mayor reto fue entrar al mercado regio con un bar especializado en mixología y proponer una manera distinta de beber. Ya asentados, han comenzado a dar nuevos pasos.

“Hace un año abrimos nuestra terraza-aperitivo Gypsy, donde volvimos a aventurarnos”. Ahora buscan dar a conocer otra forma de beber y comer con un menú enfocado en categorías diferentes, ideales para el clima caluroso de la ciudad: vermut, vinos, proseccos, rones poco comunes, distintos destilados y una selección muy ad hoc de etiquetas single malts, de cada una de las regiones de Escocia.

Dónde: Río Mississippi 103-d, Centrito Valle, San Pedro Garza García, Nuevo León.

Las fotos son del Facebook oficial del Maverick.