Limantour, la barra más famosa de México

Por Ollin Velasco

La Licorería Limantour no es un bar más, durante tres años seguidos ha sido considerado el mejor de Latinoamérica, estuvo incluido en la lista de los 50 mejores del mundo, en la posición 13, y, sobre todo, está en la Ciudad de México, para cuando se nos antoje un trago excepcional.

Bien dicen que el que pega primero pega dos veces, por eso Limantour (como se le conoce popularmente), uno de los primeros lugares en México en apostarle a la mixología, lo hizo tan bien que no pasa de moda y se ha convertido en un clásico. Por su barra debe pasar todo aquel que quiera conocer el pulso de la coctelería mexicana.

Hay dos sucursales, la primera y más emblemática en la Roma, y otra, en Polanco. Su atmósfera es tan relajada que invita a sentarse, pedir refrescantes cocteles y ver cómo la tarde se transforma en noche, mientras sus bartenders agitan el shaker sin descanso.

“Nuestras bebidas están lejos de ser extravagantes y, sin embargo, te acordarás de ellas. No importa si eliges un trago con whisky, pox o tequila, en tu copa encontrarás siempre una experiencia, un recuerdo, una imagen de algo que aún no conoces, pero a lo que te ponemos en contacto a través de un sorbo”, dice Pablo Pasti, que desde hace dos años es el jefe de barra de la sucursal Roma.

Pablo está convencido de que nadie sale del Limantour sin que los drinks le hayan, por lo menos, tocado una fibra interna.

Sobre el whisky, opina que es un destilado que durante mucho tiempo fue considerado, sin razón, como ‘de hombres’, pero cada vez más gente le pierde el miedo y lo consume.

En Limantour hay dos cartas. Una tiene cerca de 35 cocteles, entre clásicos y creaciones exclusivas de la casa. La otra consta solo de unas 10 recetas originales, y forma parte de sus ediciones temáticas especiales. El año pasado diseñaron el menú Latin Blend, en el cual utilizaron destilados endémicos de distintas partes del país.

La que está disponible actualmente se llama Mexcla y cada coctel está inspirado en un aspecto distinto de la cultura kitsch de la Ciudad de México. Tiene tres opciones whiskeras; para Pablo bien podrían ser consideradas entre las favoritas de sus clientes de siempre, así como quienes recién incursionan en el destilado.

El Comala es una mezcla de Jack Daniel’s, whisky de maíz blanco de Oaxaca Pierde Almas y café de olla, y se sirve en recipientes de barro negro.

Otra creación, llamada Ferry Trace, se hace con Bulleit, aguardiente de sidra, jarabe con cedrón y limón amarillo. El vaso donde lo sirven siempre está ahumado, lo que hace que el olor del coctel se impregne y logre quedarse contigo incluso cuando te lo hayas acabado.

La tercera opción es Lagunilla, el nombre de este bullicioso y característico mercado del centro de la ciudad, le queda a la medida a este trago. Se sirve en copas vintage —que el equipo del bar adquirió en el tianguis—, y se prepara con Johnnie Walker Black Label, vino Manzanilla Sherry y licor de cerezas.

El encanto de este bar radica, precisamente, en los pequeños detalles, los cuales hacen inolvidable una visita. Cuando se saborean sus creaciones, una de las frases favoritas de Pasti cobra sentido: “En Limantour no atendemos a comensales, ni a clientes; más bien, consentimos a nuestros invitados”.

Muchas gracias a Pablo Pasti y al equipo de Licorería Limantour por hablar con nosotros.

Dónde: Av. Álvaro Obregón 106, Roma Norte, Ciudad de México.

Fotos de Ollin Velasco.