Las noches que vivieron nuestros padres

En las marquesinas relumbraban guiños a otra época. Para mí, manejar de noche por la ciudad era una revelación, una aventura, un aprendizaje intensivo donde las viejas glorias de la canción levantaban olas de nostalgia repitiendo -una y otra vez – sus antiguos éxitos ante un público siempre leal y entusiasta.

 José Luis Martínez en: El día que cambió la noche: Memorias de un noctámbulo en la Ciudad de México

Existió un tiempo en el que nuestros padres también fueron jóvenes. Esos días en los que no sabían ser papás. A ellos les gustaba salir, divertirse y tomarse unas bebidas en las rocas igual que ahora lo haces con tus amigos.

Fotos de Archivo Zona Rosa

La Ciudad de México de los 60´s, 70´s y 80´s, la que se fue, tenía un rostro distinto, uno que no conoceremos más que a través de los relatos. Y los de nuestros padres siempre serán la fuente más vívida para alcanzar esta experiencia, fueron ellos los testigos de los años de oro de esta urbe de incansable transformación. Tiempos en que se construía una apresurada modernización, donde sin duda, la llegada de lugares recreativos como cabarets, centros nocturnos y bares tomaron un protagonismo muy relevante para impregnarle la imagen de capital cosmopolita.

Si nos damos a la tarea de indagar en esos recuerdos, los de la generación pasada, bajo el catálogo: “vida nocturna”, de su archivero de momentos noctámbulos, saltará un nombre casi de manera inmediata: El Señorial, también conocido por algunos como El Embudo. Ubicado en la calle de Hamburgo, en la Zona Rosa, que fue por excelencia el epicentro de todo lo cool pasando en el Distrito Federal.

El Señorial fue el lugar que marcó el paso de los más jóvenes que buscaban noches de diversión y buena convivencia. Con su entrada tipo túnel (por lo que le llaman el Embudo) y sus tres salones: La Boa, El Elefante Rosa y El Pájaro Loco, todos los asistentes gastaban sus días de pleno verdor, entre buenas conversaciones, música y baile.

Muy cerca de ahí, en la calle de Atenas de la colonia Juárez, se encontraba el Patio, que seguro es recordado por los padres más setenteros como uno de los centros nocturnos más exclusivos de México. De hecho, para disfrutar de una noche en sus instalaciones, se tenía que desempolvar los vestidos largos y los smokings, porque éste era un lugar que exigía etiqueta rigurosa. Este espacio se volvió icónico debido a sus presentaciones en vivo, ya que, al abrirse el telón, en sus buenos tiempos figuraron celebridades nacionales e internacionales del tamaño de: José José, Juan Gabriel, Édith Piaf, The Platters, Agustín Lara, entre muchos otros más. Sin embargo, es por lástima un lugar que ya no puede visitarse, porque en 1994 al no poder sostenerse cerró sus puertas al público, siendo, al igual que el Señorial, uno de los más recurrentes en los relatos de los papás.

Foto de El Patio

Otro de Hamburgo destinado para la presentación de artistas fue El Koep´s, y otros tantos distribuidos en toda la ciudad que también saltan de la memoria de los más expertos como: el Chips, del que mucho destaca su formato piano-bar y de las noches bohemias de cantos y melodías románticas; El 77, El Kineret, que formaba parte de los cafés de la zona cultural; o El Cero Cero, El Chapulín, El Boli Boli, La Capilla, El Polo, entre otros que se sumaban a los espacios dedicados a encender las noches.

Foto de Archivo Kineret

Como una muestra de la apertura que comenzaba a gestarse, se establecieron ya los primeros bares gay´s de los alrededores, tal es el caso del Bar 9 o El Afro, que, aunque no anunciados oficialmente, sí son considerados como los más inclusivos de nuestra generación pasada.

La Zona Rosa también vio nacer, al que podríamos llamar el padre de los afters el Bar Luis XIV, donde relatan, se reunían los trabajadores de bares y restaurantes, así como personajes representativos de la vida bohemia de los 80´s.

Fotos de Bar el 9

Ahora bien, si se hace este mismo ejercicio siendo menor de 30, lugares de los que hablarán podrían ser:  El Rock Stock , Rockotitlán, La última carcajada de la cumbancha también conocido como el LUCC, Pericos, Danceterias, La Guadalupana, Casa de la Abuela, Living, Bar Bar, Medusas, el Tutti Frutti, Bar Milán o el Bulldog Café, porque aunque cueste trabajo de creer, el famoso lugar de avenida Revolución es un lugar del que nuestros padres disfrutaron también.

Fotos de Bulldog Café

Los espacios que significamos se convierten en pequeños relatos de la historia de nuestras vidas, es por ello, que seguro a los papás les gustará remembrar esos momentos y los lugares en los que fueron felices, al igual que ahora, pero de una forma y con un escenario distinto. Aprovechar el día del padre se puede convertir un pretexto perfecto para descubrir cómo fue la vida que los padres dejaron atrás, porque con gran seguridad vieron nacer a sus hijos y por ellos cambiaron los clubs nocturnos, por noches en las que había que trasnocharse para calentar el biberón.

Foto de Rockotitlán

Por supuesto, este momento será merecedor de un buen un blended: un Buchanan´s 18 años, porque si vamos a dar un paseo en las memorias de papá, qué mejor que esta edición. Gracias a sus 18 años de añejamiento te ayuda a conectar con el pasado desde el paladar, pero más allá de eso, porque él lo merece en verdad.

 

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