Las mujeres en el whisky – Parte 2

La primera parte de esta columna, sobre el papel de las mujeres en la producción de whisky, terminó con la trágica muerte de Hipatia, que cambió el rol femenino dentro del mundo de los destilados —y en muchos otros—, no sólo porque su importancia comenzó a disminuir poco a poco, sino también porque las mujeres se alejaron de la ciencia durante siglos.

La Edad Media fue oscura en muchos sentidos, entre ellos, la mujer perdió su derecho a aprender, leer o escribir, dejó de tener la oportunidad de pertenecer a órdenes religiosas en puestos altos y se le obligó a esconder su conocimiento en la alquimia. Comenzó una etapa donde era necesario esconderse en casas para producir cerveza y bebidas. Las pocas mujeres que siguieron produciendo destilados, los vendían en los mercados locales y, a manera de implementación de mercadotecnia del medievo, se ponían un sombrero alto —que luego sería el inconfundible sombrero para identificar a las brujas— con el fin de llamar la atención y ser localizadas más fácilmente por quienes buscaban “alegría líquida”.

Se especula que debido al ser un trabajo lucrativo, con menos riesgo y fatiga que el de un jornalero, muchos hombres comenzaron a tachar a dichas mujeres de brujería. Orilladas a una vida de desprecio y de juicio, las que tenían conocimiento sobre la fermentación y la destilación fueron desapareciendo y con ellas un sin fin de recetas ancestrales de curación.

Sin embargo, este preciado secreto volvería a despertar en el siglo XIV y XV, cuando el uso del alcohol como base de remedios medicinales aumentó su demanda, y las mujeres regresaron a la destilación disfrazadas de boticarias.

La elaboración del aqua vitae —el agua de la vida— se volció muy popular en siglo XVI, tanto que las revistas de la época mencionan: “Una buena ama de casa debe ser capaz de preparar aguas para la salud en su hogar”. Pero, por otro lado la persecución no desistió, llegando a niveles tan altos como la condena de Juana de Navarra, segunda esposa de Enrique IV de Inglaterra, acusada por intento de asesinato contra Enrique V, la prueba: una botella de aqua vitae no prescrita por un médico autorizado.

A pesar de la persecución, algunas mujeres lograron establecerse como dueñas de boticas. Y éstas en definitiva, dieron los primeros pasos para la producción de destilados como el whisky. Incluso, podría decirse que fueron las precursoras de la mixología, ya que metían de contrabando sus bebidas mezcladas con leche y menta a funerales, bodas y bautizos, sobre todo en Irlanda y en Escocia; lugares distinguidos por su rebeldía en contra de las autoridades Inglesas.

(¡Benditos rebeldes, que buscan la felicidad hasta en una simple bebida!)

Así fue como Irlanda y Escocia se convirtieron en el centro de producción clandestina de bebidas alcohólicas durante un tiempo; por supuesto con un papel principal de las mujeres, que más tarde seguirían abriéndose paso entre granos, botellas y alambiques.