Estos whiskies son auténticas bombas de humo

Por Rodrigo Vázquez

La industria del whisky en Escocia centra casi la totalidad de su esencia en dos disciplinas: el distilling y el blending. Ambas se caracterizan básicamente por definir el perfil organoléptico (sabor) determinado por cada marca, y aunque en muchos casos ambas son necesarias en el proceso de producción de un embotellado, cada una echa mano de diferentes recursos para lograr su cometido.

El distilling utiliza los recursos de la materia prima y la tierra que tiene a su alcance, mientras el blending hace uso de los productos del primero para generar nuevas gamas de sabores.

¿Alguna vez te has preguntado qué le da ese carácter al scotch que más te gusta? Eso que le da un carácter rasposo y “viejo”.

La mayoría de los blended whiskies acentúan su complejidad gracias a la turba durante el secado de sus maltas. Un técnica utilizada por algunas destilerías, predominantemente de la región de Islay, en donde además, la materia prima tiene una mineralidad y salinización que hace más fuerte el resultado final.

Solo para refrescarles la memoria, la turba o peat es vegetación —muy característica de zonas húmedas y frías— transformada en carbón mineral. Las maltas se someten a un secado con aire caliente, y dicho humo proviene de hornos en los cuales el combustible es turba. (Aquí lo explicamos a detalle).

Si lo tuyo son los sabores potentes y estás preparado para subir varios escalones en tu apuesta whiskera, preparé una lista de los 5 whiskies más ahumados —posiblemente— del mundo.

BRUICHLADDICH OCTOMORE 08.3

Este rudo contendiente se ostenta como el whisky más ahumado jamás hecho (comercialmente hablando). Fue lanzado como un lote único en el año 2016, sus 5 —sí, maravillosamente joven— años de añejamiento se dividen entre barricas de bourbon de un solo uso y un corto paso por barricas de vinos franceses (Paulliac, Ventoux, Rodáno y Borgoña), dando como resultado una graduación alcohólica de 61.2% con 309.1 partes por millón de turba (PPM).

ARDBEG SUPERNOVA 2015

Con 174 PPM de turba y 54.3° de alcohol, este whisky da la impresión de ser mucho más ahumado de lo que es, debido a la densidad de humo aplicada durante el secado y su tipo de destilación, en el cual cortan el flujo de condensación antes de lo debido, permitiendo así mantener mayor concentración de aceites y fenol. También es una edición limitada, sus únicos dos lotes fueron lanzados en 2014 y 2015, respectivamente, para conmemorar la conclusión del famoso experimento donde Ardbeg mandó whisky a añejarse al espacio.

THE GLENTURRET CASK 100, PEATED DRUMMOND EDITION

Una verdadera rareza en el mundo del whisky, como su nombre lo dice, las cerca de 350 botellas hechas salieron de una sola barrica, marcada con el numero 100, en la bodega de Glenturret. Inicialmente este producto con 58.9% de alcohol solo contiene unas 77 PPM de turba, pero es adicionado con Glenturret Ruadh Moar 2008, un whisky todavía más raro de la misma casa, lo que eleva su ahumado hasta un número no revelado de PPM (se cree que ronda las 200).

COMPASS BOX NO NAME

¿Por que lanzar un whisky sin nombre? Basicamente porque la gente de Compass Box quiere que este producto hable por sí mismo. Este blended malt, embotellado de manera independiente, tiene 75.5% de malta de Ardbeg, 10.6% de Caol Ila, 13.4% de Clynelish y, el último toque, 0.5% de un Vatted malt conformado por Clynelish, Dailuaine y Teaninich. Cabe señalar que todas las maltas utilizadas son algo así como experimentos de las casas antes señaladas, los cuales utilizan barricas atípicas (hogstead, whiskey americano y recarbonizadas) y procesos no usuales en sus productos. No name está embotellado con 48.9° de alcohol, y apenas ronda las 100 PPM de turba, sin embargo, gracias a los procesos y combinaciones antes señaladas, da una sensación de un ahumado mucho mayor.

LOCH LOMOND INCHMOAN VINTAGE 1992

Dentro de su “Island Collection”, la casa Loch Lomond no pudo haber lanzado un producto con un nombre más atinado: Inchmoan, que en gaélico significa “la isla de la turba”, y de hecho recibe su nombre de una pequeña isla en el centro del lago Lomond, la cual durante siglos sirvió para proveer de combustible a los pobladores de la región.

Este whisky, destilado exclusivamente en el año de 1992, en alambiques de cuello recto —considerablemente raros en Escocia—, ha sido guardado por 25 años en barricas de roble americano, previamente usadas en la fabricación de bourbon, por eso tiene notas frutales que ayudan a redondear sus 82 PPM de turba y 48.6° de alcohol; haciendo del Inchmoan el más “comercial” de todos los whiskys en esta ahumada lista.