Drinks y sabores de barrio en Cicatriz

Fue sobre la mesa de un bar en Nueva York donde Jake Lindeman conoció el mezcal. Era el 2014, había llegado al sitio por equivocación y nunca hubiera imaginado lo que ocasionaría ese primer encuentro amoroso con el destilado mexicano; cuatro años después tendría su propio restaurante bar en la Ciudad de México: Cicatriz.

El lugar, ubicado en la plaza más bonita de la Juárez, es como el típico café de barrio al que ya le tienes cariño y siempre regresas porque puedes ordenar desayunos ligeros, comidas hechas con ingredientes sembrados en chinampas de Xochimilco, brunch de fin de semana, adictivos panes y galletas caseras para acompañar cualquier capuchino y una bien diseñada lista de tragos y cocteles.

“Tenemos coctelería de autor y la mayoría de nuestros ingredientes son orgánicos y de alta calidad, pero no quisimos ponernos el apellido de ‘gourmet’ para quitarle lo serio al asunto. Dejamos que el alma liviana con que nació Cicatriz hablara sola y lo inundara todo”, me dice Jake, mientras bebe lentamente un coctel preparado con Wild Turkey Bourbon, su favorito.

En efecto, Cicatriz tiene la buena vibra de la que habla; en especial cuando Jake cuenta cómo después de ‘descubrir’ el mezcal decidió ir a Oaxaca para comprobar sus orígenes.

Tras regresar al sur de México, por lo menos cuatro veces, habló con su hermana Scarlett —quien es chef y escribe sobre gastronomía para varias revistas en Estados Unidos— para juntos poner un negocio en la capital mexicana.

Nació la idea de Cicatriz.

Sus instalaciones iluminadas suavemente, la carta con opciones saludables —cocinadas por Scarlett— y su música, hacen que el ambiente de este negocio contraste con la crudeza de su propio nombre, ideado por la amalgama de nacionalidades de sus propietarios y por el diminutivo de Scarlett: scar (cicatriz en inglés).

Esta ‘cicatriz’ une la creatividad de la Agencia Supermarket —y sus dos socios Diana Prieto y Edouard Clabaux— y Julz Guerrero con los hermanos Lindeman, Scarlett y Jake. El pequeño local también refleja lo cosmopolita que se ha hecho la Ciudad de Mexico: cinco jóvenes de orígenes diversos crearon un espacio sencillo y acogedor, protagonizado por cocina local y al mismo tiempo internacional.

“Como es un lugar a donde la gente regresa una y otra vez, nos gusta atender a todos como si fueran nuestros conocidos. Siempre los saludamos con mucho cariño y les preparamos tragos como se los prepararíamos a nuestros amigos. Aprovechando la ocasión, te voy a hacer el mismo drink que estoy bebiendo yo. Se llama The Dave Peterson”.

Jake se apropia de la barra y empieza la función: primero coloca el hielo para enfriar el vaso, luego un chorrito de licor italiano de alcachofas, vermouth, whiskie y un poco de zumo de limón amarillo fresco.

“Este coctel me encanta porque en conjunto hace resaltar las notas de manzana verde y vainilla de este bourbon, que es fácil de conseguir y no es tan caro en México”, explica al tiempo que lo desliza despacio bajo el lente de mi cámara.

Así es Cicatriz: elegante, pero no pretencioso; relajado, pero no indiferente de sus visitas. “Qué flojera con los bares de alta coctelería en donde pagas mucho, te quedas con ganas de algo más y a veces ni siquiera te sientes tan a gusto con la atmósfera o con el servicio. Acá no pasa eso; acá estás como en casa. ¿Apoco no lo sientes?”, pregunta Jake.

Y sí, así se siente. “Salud”, le contesto.

Muchas gracias a Jake y al equipo de Cicatriz por hablar con nosotros.

Dónde: Dinamarca 44, Col. Juárez, Ciudad de México.