¡Un éxito, nuestro primer lab whiskero!

El pasado jueves 2 de agosto Whisky Makers, con apoyo de Johnnie Walker y Buchanan’s, organizó su primer Blending Lab, inaugurando una serie de eventos que estaremos haciendo, pensados para unir a nuestra clavada comunidad whiskera, así como para cualquiera que deseé saber más de este destilado.

El evento, liderado por Bruno Mendizabal, director de contenido de WM —en compañía de Ricardo Cortizo, embajador de Johnnie Walker en México—, fue un éxito. La idea era crear una nueva mezcla, es decir hacer tu propio whisky, eso sí, después de una breve introducción al tema, los sabores y características de algunos destilados de malta que elegimos con mucho cuidado.

La convocatoria fue muy ecléctica, hubo 18 asistentes, que disfrutaron de una espectacular vista Centro Histórico, desde la Terraza Malaquita, y pasaron la tarde experimentando con diferentes tipos de whisky. Había de todo, personas que estaban dispuestas a aprender cualquier cosa nueva sobre el whisky, hasta quienes ya hacen sus propias mezclas o incluso destilan por su cuenta.

Este artículo es una probadita de lo que se vivió y aprendimos esa tarde.

Bruno dió una pequeña introducción al whisky acompañada de una cata de diferentes tipos de escoceses: Singleton y Talisker, dos single malts con perfiles muy diferentes, una muestra del espectro tan amplio de sabores que ofrece esta categoría; Buchanan’s 18 Special Reserve y Johnnie Walker Blue Label, dos de los blended whiskies más finos en el mercado; y la cata la completaron otros dos blended malts, Green Label y Select.

Después nos habló de los 4 whiskies que usaríamos para crear las mezclas:

  1. Un whisky de grano, con un sabor más sutil y simple, denominado “creamy”. Este es el whisky destilado en alambique de columna y sirve como base para crear una mezcla.
  2. Un single malt de Speyside con perfiles frutales, dulces y suaves, denominado “fruity”.
  3. Un whisky de highland con notas más intensas de miel, denominado “honey”.
  4. Un whisky de la costa atlántica con un perfil muy salado y ahumado, denominado “smokey”.

Para el Blending lab se hizo una dinámica de concurso, en donde la mesa —eran 5 con dos parejas cada una— con la mejor mezcla ganaría dos botellas de whisky. Cada “equipo” tenía un set de cuatro recipientes con los whiskies a mezclar y se uso material de laboratorio, para que los asistentes pudieran tener un control muy exacto de las cantidades.

Ambas personas del equipo hicieron “su whisky” y decidieron cuál de las mezclas iba a participar en un concurso final.

Los resultados fueron tan buenos que hubo un empate entre dos equipos: el de asistentes más inexpertos —la suerte de novato nunca falla— y el de whiskeros más experimentados.

Los “novatos” sorprendieron con un whisky frutal, con una potencia y un balance muy sofisticado. Los “expertos” aportaron un blend complejo, balanceado y suave.

Bruno —y el equipo de Whisky Makers— decidieron aventar la casa por la ventana y acabaron regalando 4 botellas: Buchanan’s Select, Dalwhinnie, Johnnie Walker 18 y Talisker 10.

Después de jugar al laboratorio, un mixólogo invitado sirvió tragos a todos los asistentes, que se acompañaron con chocolates artesanales hechos con insectos: chapulines y chinicuiles. ¡Había que meterle algo mexicano al scotch!

La experiencia fue muy divertida, para Bruno “lo más valioso fue juntar a personas con perfiles tan variados y que el ambiente fue muy ligero, entretenido y de mucha camaradería. Todos quedamos muy contentos con nuestra primera experiencia y estamos entusiasmados para ponerle fecha a la segunda”.

Gracias a Johnnie Walker y Buchanan’s por su apoyo y a los asistentes por divertirse con nosotros.

Para participar en experiencias similares solo basta estar atento a nuestra redes sociales. ¡Hay muchas cosas por venir!