10 maneras para nombrar al whisky en México

En México es bastante común que cambiemos constantemente la composición de las palabras que utilizamos. Las deformamos para hacerlas más divertidas o para tratar de explicar un contexto. Al hablar de alcohol no podíamos hacer excepciones. A veces relacionamos a las bebidas con lugares o personajes famosos y mezclamos su nombre con otras lenguas como el náhuatl o el inglés. La cervezas son chelas, una botella de licor es un pomo y un pulque es un pulmón. ¿Y el whisky?

La bebida que empezó a ser destilada en Escocia durante el siglo XV no escapa al talento oral de nuestro país y recibe diversos apodos. Es tan popular en todo el territorio nacional que las distintas deformaciones de la palabra ‘whisky’ ya forman parte de la jerga cotidiana.

Algunas de las más conocidas son:

Whiskohol: es un mix entre las palabras ‘whisky’ y ‘alcohol’ y puede ser usada de forma plural. Ejemplo: ¡Vete por unos whiscoholes!

Whiskylucan: se refiere a un municipio del poniente del Estado de México que colinda con la capital del país. Su nombre correcto es Huixquilucan, una palabra náhuatl que significa “lugar lleno de cardos comestibles”. No tiene nada que ver con el licor, pero su pronunciación es bastante similar. ¡Vamos por whiskylucan!

Whiskacho: esta palabra es el colmo de la deformación lingüística. Proviene de “bacacho” la forma más común de llamarle al famoso ron Bacardi en México. Si el ron tenía un apodo tan popular ¿por qué el whisky iba a quedarse atrás? ¡Pásame el whiskacho!

Whiskal: ésta también es una mezcla de dos palabras: ‘whisky’ y ‘mezcal’, una destilado de maguey que data de la época prehispánica. Aunque se vende en todo el país, su producción destaca en estados como Oaxaca, Guerrero y San Luis Potosí, entre otros. ¡Ábrete una botella de whiskal!

Whiskonsin: no hay mexicano que no tenga un amigo, familiar o conocido viviendo en Estados Unidos, por eso los nombres de lugares de nuestro país vecino nos suenan tan habituales, tanto que las usamos en juegos de palabras como ésta que se refiere a Wisconsin, un estado del norte de la Unión Americana, sede de los Empacadores de Green Bay, un equipo de la NFL. ¡Se me antojo un whiskonsin!

¿Por qué los mexicanos jugamos tanto con las palabras?

Hablamos con Fabián Bonilla, especialista en temas de de cultura y lenguaje, y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, para comprender un poco mejor este fenómeno.

Bonilla explica que la deformación del lenguaje es una forma de resistencia lingüística utilizada desde la conquista española. Desde entonces, nos impusieron el castellano para borrar nuestra diversidad de lenguas originarias y así lograr que la población tuviera un lenguaje único, pero lo que resultó, fue un proceso de separación entre los distintos usos del español.

“Si le cambias de nombre al whisky por whiskylucan, se entiende que estás hablando de una bebida y no de un municipio. Estas cosas son muy sutiles y tienen que ver con las diferencias de la lengua, en los contextos donde se desarrollan los sujetos dentro de las clases sociales”, señala Bonilla.

Antes de continuar con la explicación, van otras formas para referirnos al whisky:

Whiskalina: hace una referencia a la mescalina, una sustancia con propiedades alucinógenas, presente en variadas obras literarias y cinematográficas como Fear and Loathing in Las Vegas, protagonizada por Johnny Depp y Benicio Del Toro. ¡Saca la whiskalina!

Wizkhalifas: es una clara alusión al rapero Cameron Jibril Thomaz mejor conocido como Wiz Khalifa, que en 2017 superó los récords en YouTube con 3,300 millones de visitas con el video de See You Again, una canción que formó parte del soundtrack de la exitosa película Furious 7. ¿Cómo te caerían unos wizkhalifas?

Whiskool: una combinación de ‘whisky’ y ‘cool’ que busca presentar a la bebida como algo magnífico. ¡Mejor compremos un whiskool!

Whiskolotlav: otra vez un lugar con nombre náhuatl, ahora en Puebla. Se trata de Huixcolotla, una pequeña población considerada la cuna del papel picado. Su nombre significa “lugar de las espinas encorvadas”. ¡Vamos a Puebla por whiskolotla!

Whiskas: el nombre de la marca de comida para gato más común en México. No tiene nada que ver con el whisky excepto que tiene casi las mismas letras en su nombre. ¡Sírvete whiskas!

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Fabián Bonilla señala que en nuestro país hay una diversidad lingüística impresionante, y que la mezcla de este tipo de palabras responde a nuestra dimensión histórica y al medio en el que nos desarrollamos.

“Hay espacios donde se pueden utilizar las palabras entremezcladas entre el náhuatl, inglés y español, pero también hay lugares donde no es posible debido al entorno. Lo que hacemos es una reapropiación de nuevos términos gramaticales que, además de advertir una ruptura lingüística, le dan un nuevo significado al lenguaje”.

Esta adaptación y mezcla continua de las palabras que usamos diariamente enriquecen nuestra cultura y nos dan identidad. En el caso del whisky, se busca jugar un poco con el significado de las palabras. Todo obedece a un ambiente y a una época, como mencionó Bonilla. No olvidemos que cuando éramos pequeños la instrucción de nuestros padres al tomarnos una foto no era “sonrían” sino “digan whisky”.

“¡Whisky!” (Click).

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